Una nena subía a un cerro en busca de señal de Internet para hacer la tarea de la escuela, ahora ya puede estudiar desde su casa

Con mucho sol o lluvia, caminaba 3 kilómetros para tener señal y así recibir su tarea por WhatsApp. Un grupo de proveedores del servicio, tras conocer la historia, le ayudó.
Su perseverancia para seguir estudiando en plena pandemia hizo que una niña de 11 años, llamada Romina, caminara todos los días tres kilómetros hacia lo alto de un cerro. El objetivo era tener señal de internet y así recibir la tarea que le enviaba su profesora. El hecho se produjo en la localidad de Lutti, Argentina.
Las clases virtuales empiezan a las 9:00 a. m. y terminan al mediodía. “Romina es la primera en establecer el contacto. Soy su maestra desde nivel inicial. Así que viví de cerca toda su evolución, conozco sus habilidades: es muy inteligente y resolutiva”, contó Sandra Suárez al portal Infobae.

El mecanismo de enseñanza de la profesora es enviar semanalmente la tarea por WhatsApp. Sus alumnos le responden con las actividades completas y, luego, ella los llama para dar las devoluciones.
Un día, en pleno intercambio de ideas, Sandra escuchó al otro lado del teléfono a la mamá de Romina decirle: “Dale Romi, que tenemos que volver a casa a preparar el almuerzo». Perpleja por el comentario le preguntó “¿dónde están?” y la respuesta fue sorpresiva: “acá en la cima de la lomita, porque no tengo señal en casa para descargar las actividades”, dijo la pequeña.
“No le creí y le pedí que me enviara una foto”, recuerda la maestra. Recibió la imagen y quedó sorprendida. “Romina había improvisado un pupitre sobre la pirca del monte. Tenía útiles, lápices, mochila todo… como en clase”, relató Sandra que no pudo contener las lágrimas.

“Pensé ¡qué compromiso, qué voluntad de progreso! Tanto ella como su madre me podrían haber dicho ‘mira no tenemos acceso’ o ‘no podemos seguir con las tareas por tal o cual razón’, y en estos meses jamás pusieron excusa. Caminaban tres kilómetros diarios con sol o lluvia”, sostuvo emocionada.
La fotografía se viralizó rápidamente en las redes sociales, la cual emocionó a un grupo de proveedores de internet independientes que se unieron para llevarle el servicio a su casa. El trayecto no fue fácil, debido a que tardaron cuatro días en trasladar las herramientas necesarias, pero al final todo valió la pena.
Con la señal en casa, a Romina se le hace mucho más fácil realizar videollamadas a su profesora Sandra y lo que no sabe lo busca en Google, algo que antes no podía. “Estamos felices con la solidaridad de la gente, nos cambió la vida. Ahora Romi hace la tarea desde la cocina mientras yo me encargo de la casa”, relató conmovida su madre.

 

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