Se aleja el sueño de contar con la autopista 33

El sueño del sistema de Participación Público Privado (PPP)  parece cada vez más lejano y ahora son los propios funcionarios de Cambiemos quienes reconocen la inviabilidad de esta cruzada que lo encuentra a Dietrich en absoluta soledad.

«El PPP está muerto, ya fracasó. Al Gobierno le faltó calle. Quisieron implementar un programa de país de primer mundo que se financia al 4%. Era claro que acá nunca iba a poder funcionar», comentó a este medio un funcionario de alto rango a nivel nacional.

Dietrich asegura que no consiguió que ningún banco privado se sume al esquema de financiamiento de los proyectos vía fideicomiso y hasta el momento su única carta era recurrir al Banco Nación, que de acuerdo a sus trabajadores sería forzado a hacerse cargo de los 1.000 millones de dólares necesarios para poder iniciar las obras.

Sin embargo, la profunda crisis que atraviesa la entidad bancaria estatal haría muy difícil la concreción de esta iniciativa. Su propio presidente Javier González Fraga aseguró desde hace algunas semanas el banco «está en un estrés de liquidez» y que recibieron una indicación del FMI para «no generar capacidad prestable a partir de los depósitos del Tesoro» en pos de no deteriorar la política monetaria.

En el mercado se muestran muy preocupados por el futuro del Nación y mientras que algunos llegan a sostener que está «quebrado», la gran mayoría garantiza que la compleja situación impedirá su participación en las obras de participación público privadas.

El naufragio de la iniciativa estrella de Dietrich para que el gobierno tenga algo de obra pública el año que viene es tan evidente, que el encargado de armar la estructura financiera del programa, José Luis Morea, sumó a su cargo de subsecretario de Participación Público Privada, la gerencia General del BICE, un cargo full time y muy ejecutivo. Morea ocupaba una silla en el directorio del banco, un puesto menos exigente que combinaba mejor con su tarea en los PPP.

«Olvidate de las PPP. No están teniendo pesos para poder prestar, tienen un grave problema de liquidez y con esta exigencia del Fondo incluso puede llegar a haber recortes en líneas crediticias que tienen en vigencia», advirtió a este medio el analista financiero Christian Buteler.

«Hoy el Nación no está recuperando la plata de los créditos UVA y se está manejando con los redescuentos que le gira el Banco Central, en un mecanismo que se usa exclusivamente en situaciones puntuales de crisis. En lugar de sacarle plata para cubrir los planes de obra pública, habría que capitalizar al banco para satisfacer la necesidad de crédito productivo, ya que se trata de un banco de fomento», agregó en este sentido el analista de mercados Francisco Uriburu.

La dificultad de llevar a cabo este esquema de construcción de obra pública con empresas salpicadas por escándalos de corrupción tiene su espejo en Brasil. Incluso en el vecino país que tiene el privilegio de financiarse en moneda local a tasas muy atractivas, el recientemente electo Gobernador de San Pablo João Doria tuvo que dar de baja el principal proyecto PPP de Brasil ante los efectos del Lava Jato.

Se trata de la línea 6 del metro paulista que fue anunciada hace 10 años por el ex gobernador José Serra. Tras ser adjudicada a un consorcio liderado por la conocida constructora Odebrecht y presentar un avance del 15%, las obras se paralizaron en septiembre del 2016 por la negativa de los bancos a mantener las líneas crediticias por el temor a quedar implicados en los casos de corrupción de las empresas.

Al igual que en la Argentina, los intentos de cambiar el management de las firmas no tuvieron efecto alguno y finalmente el consejo gestor del Estado decretó la caducidad del contrato. Ahora, para cumplir su promesa de campaña de expansión de la red subterránea, Doria avisó que buscará completar la construcción mediante el esquema de obra pública tradicional, donde buscará un crédito del BNDES a través de la buena relación que supo gestar con Bolsonaro.

De esta manera otra vez se aleja el sueño de contar con la autopista en la 33 desde Rufino a Rosario. Los 72 km. del primer tramo que va desde Rufino a San Eduardo que se realizaría con fondos del tesoro nacional fue adjudicada a la empresa Supercemento el 22 de diciembre del 2017 y según los pliegos debería haber comenzado en febrero del 2018 pero hasta ahora nada de eso sucedió.

El último 26 de julio el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, firmó los últimos cuatro contratos para la construcción y administración de los seis nuevos corredores viales que configuran la primera tanda de proyectos viales PPP. Una de las empresas que rubricó el contrato fue el grupo Helport, Panedile, Eleprint y Copasa; quién se adjudicó el corredor F donde se encuentra el segundo tramo de la autopista de la 33 (desde San Eduardo a Rosario).

Semanas atrás referentes políticos y de entidades intermedias del sur santafesino se habían reunido en Rosario con el gobernador Miguel Lifschitz y el ministro de Infraestructura y Transporte de Santa Fe, José Garibay, con la intención de aunar esfuerzos para reclamar a la Nación el comienzo de las obras de la Autopista Ruta 33.  La preocupación es por el parate de la obra de la autopista Rosario-Rufino, el despido de personal de una empresa constructora adjudicataria del tramo Rufino-San Eduardo y por la delicada situación económica del país que se traslada a recortes presupuestarios en la obra pública. Se aleja a pasos agigantados el sueño de contar con la autopista 33.-

 

 

 

 

Fuente: La Politica On Line

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