Renuncia del fiscal regional de Rosario: General López otra vez en el ojo de la tormenta, esta vez por juego clandestino

La investigación por corrupción que enfrentan Patricio Serjal, fiscal regional de Rosario que renunció ayer, y el fiscal Gustavo Ponce Asahad desnudó una red de encubrimientos y complicidades preocupantes, y el inicio de las investigaciones que destapó todo este entramado fue en General López.

Los mencionados están implicados en en causa por encubrimiento de Leonardo Peiti, hombre ligado a las apuestas y el juego clandestino que tras una pesquisa por extorsiones terminó acusando a Asahad y a Serjal de cobrarle entre cuatro y cinco mil dólares por mes para «pararle» investigaciones en su contra o mantenerlo al tanto de su avance, en el peor de los casos. Peiti ya declaró ante los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery y contó los detalles de una serie de encuentros en lugares públicos con el fiscal Ponce Asahad para entregarle un sobre con el dinero norteamericano, o en su defecto su paridad en pesos. Pero aparecieron actores nuevos, además de la policía, como destinatarios de las coimas: Los Monos y los fiscales. A Guille Cantero, cabecilla de la banda Los Monos, de acuerdo a la causa, le abonaba con salas de juego ilegales. Según declaró Peiti, le pagaba coimas a los funcionarios del MPA desde diciembre de 2018, con quienes mantuvo alrededor de 30 encuentros en distintos lugares de Rosario y de Capital Federal.

Los lazos con nuestra región

Y es aquí cuando nuestra región entra en juego. Según quedó expuesto en sus dos declaraciones, Peiti estaba preocupado por una investigación que el fiscal de Melincué, Matías Merlo tenía en su contra, y aún más preocupado porque en medio de la pesquisa estaba un mediático jefe de la Policía de Investigaciones, de quien desconfiaba mucho, por lo que optó por pagar a Ponce y Serjal un monto mensual para evitar problemas posteriores. En rigor, con el tiempo Peiti se dio cuenta que los allanamientos hacia los lugares de juego enfocados por el fiscal del sur no se concretaron por estar mal hechas las pesquisas, y no por la intervención de la dupla fiscal rosarina. Leonardo Peiti es un «empresario» con compañías de apuestas legales en el exterior, como en Paraguay, y con negocios turbios, como el juego clandestino, que históricamente fue tolerado porque conforma una de las cajas negras policiales.

La detención de Peiti se produjo en el año 2019 por una investigación llevada adelante precisamente por el fiscal de Melincué, Matias Merlo quien próximamente elevará la causa a juicio con 8 acusados, y donde Peiti será acusado de Jefe y Organizador de una Asociación Ilícita y por promover el juego clandestino. Aquí en el sur santafesino, el acusado tenía entre 15 y 20 salas de juego clandestino.