Puentes el Alma festejó sus primeros 25 años de trabajo social

(Pueblo Regional) Si bien la idea surgió hace 26 años, este fin de semana la asociación dedicada a realizar tareas comunitarias, Puentes del Alma, festejó su primer cuarto de siglo.

El encargado de relatar el accionar de la entidad fue Marcelo Maestu, quien explicó que “Puentes del Alma nació como una necesidad tras un encuentro que se hizo hace 26 años en La Pampa con maestros de escuelas rurales que venían del noroeste argentino y que nos plantearon que tenían necesidades de todo tipo porque estaban desamparados”.

Este fue el disparador para que un grupo de personas de la zona, en sus propios vehículos y con sus familias, viajara al noroeste. De esa experiencia Maestu relató que “el paisaje es hermoso, pero ver las escuelas el estado en que estaban era tremendo. Así nació Puentes del Alma, como un proyecto solidario educativo”.

Estos establecimientos del noroeste tenían y en muchos casos siguen teniendo, necesidades básicas insatisfechas, como el acceso al agua o a la electricidad.

En los primeros viajes se buscaban cubrir necesidades de tipo coyuntural, acercando útiles escolares, ropa, comida, “pero con el correr de los años nos dimos cuenta que más allá de estas necesidades, también estaba toda la parte edilicia, por el mal estado en que estaban las escuelas”. Así, los hombres de Puentes se encargan en cada viaje del mantenimiento de los establecimientos o construir nuevos espacios, mientras que las mujeres se dedican a la parte sociosanitaria.

Según contó el dirigente, la experiencia en Chaco fue totalmente distinta “porque había escuelas que eran cuatro palos y los chicos estaban prácticamente a la intemperie, y entonces si llovía o había mucho viento no podían ir a clases”.

Sobre Puentes del Alma, Maestu comentó que es una ONG con personería jurídica, y que en el NOA la entidad intervino en 19 escuelas rurales, que ahora también se han convertido en albergues para que los chicos puedan quedarse en el establecimiento en lugar de hacer el largo viaje a sus casas, que puede ser de dos o tres horas de caminata.

A modo de ejemplo del abandono en que se encuentran los estudiantes en el noroeste argentino, el dirigente apuntó que el presupuesto alimenticio por chico es de 7 pesos diarios: “Lo que nosotros tratamos de hacer es que esta gente pueda tener comida para todo el ciclo lectivo, porque después, durante las vacaciones, tienen que trabajar con sus padres en las huertas o cuidando los animales. Las escuelas trabajan casi todo el año, porque las maestras tienen un mes y medio de vacaciones y luego vuelven porque los chicos sino no tienen para comer”.

Por último, Maestu recordó que detrás de Puentes del Alma hay muchas personas y empresas que colaboran en forma anónima y solidaria: “Esta es una cuestión de amor a la gente, de pensar en un país mejor, de pensar en chicos que tengan las mismas condiciones de educación que los de nuestra zona”.

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