Productor de Diego de Alvear: “Hay gente mayor que nunca vieron este desastre y nunca imaginaron que iban a tener el agua en superficie”

La situación de la región es altamente preocupante. La saturación de agua dejó expuestas las falta de obras y la improvisación acumulada durante todo el periodo democrático por parte de los gobiernos. El abandono infraestructural en conjunto con las prácticas agropecuarias que se impusieron la última década de la mano del monocultivo, implicaron una serie deterioro de los suelos y un aumento de la vulnerabilidad. Con la caída de fuertes lluvias en un corto periodo de tiempo, la situación colapsó.

Guillermo Rey es un empresario agropecuario que trabaja en la zona de Diego de Alvear. Con su empresa desarrolla actividades diversificadas de tambo y agricultura en una superficie de entre 2.500 y 3.000 hectáreas. En este momento, tienen problemas para acceder a los campos y por la suba de la cota de La Picasa, las napas están en superficie y los cultivos tienen agua. “Nosotros nos dedicamos a la prestación de servicio y eso nos permite sostenernos. No dimensionamos pérdidas todavía. Realmente hoy la empresa tiene una carga muy importante”, dice el productor.

Esa condición, explica Rey, obligó a postergar los tiempos de la cosecha y produjo un serio impacto en la economía particular. Si bien cuentan con reservas de forrajes y están pudiendo sacar parte de la producción, la realidad se ve agravada y es difícil proyectar por cuanto tiempo se puede sostener la producción. En la empresa, que también trabaja en otras regiones del país, hay unos 30 empleados. “Esto superó todas las expectativas. Hay gente mayor que nunca vieron este desastre y nunca imaginaron que iban a tener el agua en superficie”, comenta.

Postergación de los tiempos de la cosecha. Impacto en la economía. Cuanto tiempo más puede sostener la situación. Relación con sus empleados. Reservas de forrajes. Están sacando producción. Aún no se dimensionan pérdidas. Hay 30 empleados. La falta de inversiones en obras de los distintos gobiernos implicó que hoy las estaciones de bombeo estén paradas y la estructura eléctrica de la EPE no sea capaz de proveer la electricidad necesaria. Es una muestra del Estado sin infraestructura. Rey sintetiza: “Es una de las tantas obras nefastas y corruptas a nivel Provincia y Nación. Sirvió para que alguien se llene los bolsillos de plata a costa de los productores que trabajan día a día”.

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