Poroto a Poroto: el peor momento del líder provincial que no fue

Venado Tuerto- El paraguas mediático que protege a José Luis Freyre desde hace años, construido en base a ambigüedad ideológica (que le permitió durante años congraciarse con el auditorio de la mano dura de LT29 y, en simultáneo, cosechar adeptos entre “los progres” de Carta Abierta o militantes de la convivencia y la no violencia), palmadas en la espalda como una forma de construcción política basada en el amiguismo y los favores mutuos; y pauta publicitaria, constituyó el chaleco de fuerza de amianto al que solo puede atribuírsele a nivel local (léase en Venado Tuerto y zona de influencia) la debacle electoral sufrida el 11 de agosto durante las primarias.

Su lista, la encabezada por su mano derecha, el laborioso Germán Mastri, apenas superó por 818 votos a sus rivales del Frente Progresista, Cívico y Social (FPCyS) e, incluso, estuvo no tan lejos de aquella persona sindicada como traidora por todo el aparato municipal: Liliana Rostom.

La ex funcionaria scotista y luego porotista, sin más que su voluntad y equipo de trabajo, le quitó al PJ venadense 7534 votos. La fuga de sufragios hacia el sector de Rostom no puede más que leerse como una patada al hígado a la conducción de José Freyre, que no supo (o no quiso) contenerla y luego optó por ningunearla y despreciarla.

Los votos de la líder de Nuevo Horizonte también son mérito de Freyre, aunque por la negativa. También la existencia de los distintos desprendimientos del PJ (las propuestas electorales encabezadas por Turcato, Mortarini, Jakas y Tejerina) habla de grandes dificultades en el discurso del ‘sí a todo’, a la hora de la construcción colectiva.

Es un síntoma, y aunque con magros resultados electorales, evidencian una crisis de la política de la palmadita en la espalda y el “si fácil”, para después recurrir a no atender el teléfono y esconder la cabeza como el avestruz; para concluir con una escena de victimización y un “no pude hacer otra cosa”. La crisis del “pobre José…”.

 

Jorge Obeid, un collar de garrafas

El magro desempeño de la lista encabezada por Jorge Obeid pero integrada por José Freyre en Venado Tuerto es otro síntoma. El pésimo caudal electoral obtenido, siendo incluso superada tanto por el FPCyS como por la nómina del PRO, enciende varias luces entre los restantes miembros del Frente para la Victoria. Freyre (colocado en la nómina supuestamente por el propio Manuel Abal Medina para traccionar votos en el territorio) cosechó menos sufragios en su ciudad que el ex senador departamental (Ricardo Spinozzi), devenido en vendedor de artículos de decoración durante los últimos 2 años, ocupando el tercer lugar en la lista del PRO. Allí también se desnuda una situación cuanto menos disfuncional. O bien el ciudadano venadense no votó la lista que integraba su hijo dilecto José Freyre, o el aparato municipal no movió un dedo para militar la propuesta del Gobierno nacional, hoy por hoy, encabezada por Jorge Obeid. Y esa factura llegará, en algún momento, a algún domicilio. Los enormes recursos enviados por el Gobierno nacional a Venado Tuerto no generaron, siquiera, el más mínimo despliegue del aparato electoral (punteros barriales, remises, vehículos municipales) que se activan como hormigas en los comicios donde lo que se juega son los porotos locales. Los laburos propios.

El proyecto nacional y popular, en garras del porotismo, no generó la más mínima ola. El más mínimo agite. Ni siquiera por parte del Marchu, propietario de una popular radio de Venado Tuerto que, no solo es soldado porotista y cuenta con un teléfono corporativo del Municipio; sino que baja línea permanentemente en contra del Gobierno nacional. Y estas cuestiones ya no pasan desapercibidas a nivel provincial o nacional.

La reunión convocada por el secretario de Transporte de la Nación Alejandro Ramos, en Granadero Baigorria a la que invitó a todos los presidentes comunales, concejales e intendentes que lograron en sus territorios resultados positivos para la lista del FpV fue una señal. Todos los que realmente trabajaron (estén gobernado o aspiren a estarlo) allí estuvieron; envalentonados por el hombre de confianza de Julio de Vido. Ni Freyre (presidente del PJ santafesino) ni Darío Mascioli, fueron invitados. Y el planteo de Ramos fue bien distinto: en Baigorria todos los funcionarios municipales pusieron su renuncia a disposición de la intendenta de la ciudad, si los resultados no son positivos, si no vence por holgado margen la lista del FpV; todos se vuelven a su casa. Se quedan sin trabajo.

 

La situación legislativa del porotismo no es mejor: aislado de sus compañeros del FpV luego de aquella memorable huida a la hora de debatir la reforma tributaria en 2013 (con voto de abstención y posterior desconexión de teléfono y regreso a Venado Tuerto, saltando casi por la ventana); así como el juego a dos puntas a la hora de debatir el cupo femenino para ver quién sucedía en su banca a la fallecida diputada De Césaris (mediante el mismo sistema: la huida y el apagado del teléfono) melló los acuerdos parlamentarios. Ni el rossismo residual, ni el bielsismo confían en la conducción de José Freyre, y conocen sus serias dificultades para respetar pactos y mantener convicciones.

El deterioro a la hora de la discusión de la denominada Ley Enrico y la postura de mano dura llevada adelante en la legislatura por Freyre lo deja aún más solo, respecto a sus pares de bloque. Intentando correr a Enrico y a Pullaro por el lado de la saturación policial, el endurecimiento de las penas y la reforma del código de procedimiento; apuesta todo a desarrollarse seduciendo al electorado por derecha.

De aquel domingo aciago quizás quede como forzada postal la fotografía de un grupo de funcionarias municipales festejando frente a la Unidad Básica de Saavedra y Pellegrini, pisoteando (como si de papelitos se tratara) los votos esparcidos en el suelo que mostraban el retrato de Jorge Obeid como primer candidato a diputado del Frente para la Victoria. Allí, en el suelo que servía de alfombra para los saltos y cantitos y risotadas de aquellas blondas compañeras que vestían camisetas negras con la consigna “Mastri + Freyre”; yacían las perspectivas electorales y el futuro político del Frente para La Victoria a nivel provincial. Y quizás nacional. Sin embargo, los municipales festejaban ¿Qué festejaban?

 

Por Pablo Almena (publicado en la última edición de PUEBLO Regional)