Micaela Meinero, de comedor Mimarte: “Te dicen que antes estaban mejor y que ahora no les alcanzan para nada”

Los comedores barriales son un cristal donde quedan manifiestas las condiciones que están atravesando algunos sectores de la ciudad. En el caso del comedor Mimarte, Micaela Meinero, una de sus responsables, comenta que hubo un aumento en la cantidad de chicos que asisten diariamente. Y explica que la cifra no creció más porque en el barrio se abrieron otros merenderos que antes no estaban. Al Mimarte van chicos de barrio Iturbide y Alejandro Gutiérrez. “Los chicos recorren varias cuadras para llegar. También tenemos una escuela a la vuelta y ahí van chicos de barrios cercanos. Actualmente están concurriendo entre 35 y 42 chicos diariamente. Por lo general son siempre los mismos, salvo algunos casos que eran chicos que viven en el barrio y años anteriores no asistían”, dice Meinero.

La situación de las familias de los chicos es un aspecto extra en la tarea de los integrantes del comedor. Meinero explica: “algunas familias las conocemos, otras no. Este año la idea era empezar a trabajar en eso, porque muchos vienen solos al comedor. A algunos los hemos ido a visitar. Pero tenemos recursos humanos ad honorem y se complica”.

Los aumentos de precios y el deterioro de la situación económica golpeó de lleno al comedor, que se sostiene fundamentalmente a partir de un convenio con programas provinciales que aportan dinero mensual, dirigido básicamente a la compra de alimentos, el dinero que llega de la Municipalidad, que cubre el alquiler, y las campañas solidarias y donaciones que permiten reforzar las provisiones en un contexto inflacionario que se escapó de todo cálculo.

“Se notan los aumentos. Nosotros hacemos compras mensuales y podemos comprar menos cosas. Los quesos y esas cosas tratamos de comprar el más barato, que no es el mismo que el año pasado. Disminuye la calidad de los alimentos. También tenemos donaciones de instituciones”, agrega Meinero, y explica que si bien consideran necesario problematizar el hambre y la riqueza, hablar sobre los motivos de lo que pasa para no naturalizar el hecho de que los chicos no puedan merendar en su casa, no hay charlas de política. “Con las mamás que asisten no hablamos mucho de política. Si hablamos entre nosotros, la gente de comisión directiva. Se conversan sobre cuestiones vinculadas al trabajo, te dicen que antes estaban mejor y que ahora no les alcanzan para nada. Implícitamente estamos haciendo política con lo que uno hace”, resume.

18.04.2017
3:02 Hs

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