Maestra de Escuela CER 557 de San Gregorio: “La Escuela Rural es como una gran familia. Todos van con muchas ganas de hacer cosas, y las hacen”

Ayer, en Pueblo Regional publicábamos una información que daba cuenta del robo que sufrió a principios de agosto la Escuela Rural CER 557 campo La Chingola, de San Gregorio y las acciones que está llevando el senador Lisandro Enrico para que puedan recuperar todo lo que les sustrajeron, que fue mucho.
Desde nuestro lugar, quisimos saber un poco más de este establecimiento. Las Escuelas Rurales no son una institución más. Estos establecimientos albergan a chicos que en muchas oportunidades recorren muchos kilómetros para poder asistir a clases, y los hacen con total responsabilidad y ansias de aprender para así superarse personalmente. Ni el frío, ni el calor ni las lluvias los detienen.
Claro que para que esto ocurra,  debe haber docentes responsables, que tampoco se amedrenten ante los diversos escollos que deben sortear y que acompañen a los niños en su camino de aprendizaje. La escuelita del campo “La Chingola” queda a 36 kilómetros de San Gregorio y cuenta en este momento con 7 alumnos, uno en jardín y seis en primaria.

Desde Pueblo Regional hablamos con la directora del CER 557 Marta Alesio y con la maestra de la escuelita, Romina Vaschetto.
En esta oportunidad, reproduciremos la entrevista con la maestra, Romina, quien nos contó como es el día a día en una escuela Rural, la diferencia con otras Escuelas y las particularidades de cada uno de los alumnos. En otra entrega, daremos a conocer la historia de la Directora, Marta, quien tiene muchas anécdotas e historias para contar ya que ella misma fue alumna de una “escuela de campo”.
“Hace seis años que me recibí como docente de primaria. En este momento soy maestra interina del CER 557 “Campo La Chingola”, desde el año pasado. Yo vivo en San Gregorio, que queda a 36 kilómetros de la Escuela. Viajo todos los días, en camioneta porque de otra manera sería imposible por el estado del camino; yo siempre digo que el camino cambia todos los días”, empezó su relato Romina Vaschetto.

“La jornada escolar comienza a las 7.45 de la mañana, y siempre trato de llegar a esa hora, porque se que van a estar los chicos con sus padres solos esperando, ya que la escuela está en el medio del monte, y yo soy la única que va, salvo los jueves que van los maestros especiales o cuando va la maestra de jardín, que el año pasado iba los viernes. La jornada escolar es simple; izamos la bandera al comienzo, después entramos a trabajar a un aula donde todos los grados trabajan en simultáneo, pero cada uno con su gradualidad”.
Sobre la cantidad de alumnos que concurrían (hasta el comienzo de la pandemia de coronavirus) a la Escuela, Vaschetto afirmó que “en este momento hay un alumno en jardín y seis en primaria, de los cuáles hay dos nenes en primer grado, uno en tercero, uno en quinto y uno en séptimo”.

Y sobre la particularidad de cada uno de los nenes, la maestra contó: “El nene de primer grado, Tadeo y el de tercer grado, Thiago son hermanitos; ellos viven a una distancia de mil metros de la Escuela y generalmente los lleva su mamá en camioneta, que es lo que ellos tienen. El paopá hace trabajo agropecuario, tienen máquinas y esas cosas y la mamá tiene gallinas y vende huevos; los chicos siempre me cuentan que la ayudan y que tienen sus gallinitas asique también por ahí venden huevos y van juntando plata para comprarse juguetes. Inés también va a primer grado, vive en un campo ahí cerquita y sus papás crían vacas y chanchos. También la lleva su mamá a la Escuela; a su vez, Inés tiene un hermanito que va a salita de 4 y se llama Gastón. Él va una vez por semana, y el resto de los días siempre lo vemos porque anda con su papá o su abuelo que hacen el cambio de los animales de un lote a otro; siempre lo vemos con una sonrisa de oreja a oreja, porque le encanta. Después está Daniela, que va a quinto grado; a ella la lleva el papá o la mamá en camioneta. Ellos son empleados en un criadero de chanchos y viven un poco más lejos que el resto, pero ella llega siempre media hora antes del inicio de las clases, porque se nota que tanto para ella como para su familia la escuela es muy importante. También está Sofía, ella vive bastante más lejos; varias veces la pasé a buscar yo porque su familia no tenía el auto o algo de eso. Esta nena está en un período de integración con la Escuela Especial de San Gregorio, asique algunos días iba a una Escuela y otros días a la otro. Ella está en séptimo grado”.

Por último, Romina señaló que “un día escolar en una Escuela Rural es muy distinto a un día en otra Escuela. Los niños van con muchas ganas de trabajar y lo hacen, siempre quieren aprender más. Es como una gran familia, tantos niños como familia lo toman como propio, ayudando en todo”.

 

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