“Avanzamos en un orden prioridades, pero tuvimos demoras desde el gobierno provincial para realizar obras puntuales”

Las últimas inundaciones en todo el sur santafesino volvieron a poner en el tapete dos cuestiones puntuales: por un lado una abierta crítica a los desmontes y el modelo de monocultivo con soja, y por el otro la demora en la ejecución de obras hidráulicas vitales para contrarrestar los efectos de la naturaleza y del hombre.

Durante el último fin de semana varias localidades del departamento General López quedaron bajo el agua, con situaciones de extrema gravedad en Melincué, Elortondo, María Teresa, Teodelina y Chovet, entre otras poblaciones. Pero la nómina de localidades agobiadas por las inundaciones alcanza a casi la mitad de las localidades de General López: Wheelwrigth, Hughes, Labordeboy, Carreras, Melincué, Miguel Torres, Firmat, Chovet, Elortondo, Carmen, Murphy, Teodelina, Villa Cañás y Santa Isabel.

“La situación sigue siendo muy complicada por los aportes de aguas rurales y las lluvias del fin de semana. En Melincué estuve este lunes junto al presidente comunal Gabriel Rébora y el director de Vialidad provincial, Pablo Seghezzo, recorriendo el lugar, porque se desbordó el canal San Urbano. La situación es muy complicada en esta localidad, porque los fenómenos son recurrentes y sabíamos que en algún momento, más allá que se había logrado bajar la cota de la laguna en el período de sequía, esto podía colapsar”, describió el responsable de la Región 5, Diego Milardovich.

Según puntualizó este lunes se tomaron dos medidas importantes para proteger a Melincué: un sistema de anillado en distintos lugares del pueblo y se adelantaron los trabajos para derribar parte del viejo puente Durham, que había quedado obsoleto por la construcción de los nuevos puentes, y de esa forma descomprimir el caudal de agua del San Urbano. Sobre los nuevos puentes, el funcionario informó que se están acelerando los últimos trabajos, con tareas de pintura e iluminación, para habilitarlo lo antes posible.

La otra localidad que visitó en las pasadas jornadas Milardovich, fue Teodelina: “Me quedé asombrado por la cantidad de agua que hay en el pueblo. Estuve en la anterior lluvia, cuando tuvimos que cortar la ruta, y ahora está funcionando muy bien ese drenaje y no tenemos cortado hasta Teodelina, pero el último tramo de la 94 cuando se transforma en ruta 65 al pasar a provincia de Buenos Aires, ahí tenemos cerca de 2 mil metros en los que el agua está sobre la calzada con 10 y hasta 20 centímetros. Realmente nunca había visto en esa magnitud todo lo que es la cuenca de la laguna El Chañar, es impresionante el agua que llegó y está llegando todavía a Teodelina”.

Obras adicionales

Una de las protecciones que tenía Melincué años atrás, cuando la crecida de la laguna había jaqueado literalmente a la localidad, era un anillo que rodeaba todo el casco urbano y que distintas administraciones comunales fueron retirando. Hoy, esa alternativa vuelve a ser tema de discusión.

“Lo que vamos a hacer ahora es un aro de contención un poco más precario que aquél, pero atendiendo la urgencia con que hay que tratar este problema. Creo que es una cuestión que hay que proponerla en el mediano plazo y ejecutar lo que se quitó de ese anillo de contención tan fuerte que se había hecho”, comentó el coordinador de la Región 5.

Por el momento, se está trabajando en la construcción de una barrera de contención en la ruta 94 de unos 2 mil metros, en el margen que da a la laguna para conectarlo con la defensa existente.

Sobre las obras largamente reclamadas por distintas localidades del departamento para tratar de evitar o morigerar, al menos, el impacto de las inundaciones, Milardovich fue claro y conciso: “Avanzamos en un orden prioridades, en el que debo reconocer que tuvimos demoras desde el gobierno provincial para realizar obras puntuales. Si bien se hicieron las limpiezas de canales y demás, siempre quedamos incompletos, y las obras nunca se terminaron como debía ser. El gobernador (Miguel) Lifschitz tiene una frase que define esta situación: ‘La única obra pública que sirve es la que se termina’. Por eso tenemos que hacernos cargo de estas cuestiones”.

En la misma línea autocrítica, el jefe del Nodo reconoció que “los expedientes se han demorado en algunos casos por cuestiones burocráticas, administrativas del Estado, que no son propiedad exclusiva de Santa Fe, sino que son parte de los argentinos, que siempre tenemos estas cuestiones. La idea es avanzar rápidamente en resolver todas esas obras”.

Cambio climático

De igual forma, el funcionario aclaró que todas las obras pedidas y demoradas en su ejecución “no nos aseguran que no se produzcan nuevas inundaciones ante fenómenos excepcionales como los que venimos sufriendo. Si llueven 300 milímetros de golpe, como pasó este fin de semana, agua en las casas va a haber, porque es imposible evacuar toda esa masa inmediatamente. Tenemos que reconocer que este fenómeno fue totalmente inusual y con todas estas obras solo lograríamos que el agua salga más rápido”.

Basado en las conclusiones brindadas durante una reunión de los grupos CREA y el INTA realizada semanas atrás en el Nodo, Milardovich explicó que el problema de la zona es que “con los niveles de pendiente de la región es imposible no tener los anegamientos actuales. Estamos en un lugar en el cual el relieve no colabora para nada para el escurrimiento de las aguas, porque por el contrario es un lugar que está preparado naturalmente para retener agua. Son todas pequeñas lagunas que se conectan y se van evacuando a un ritmo mucho más lento que lo que ocurre en Córdoba o cualquier otra provincia con otro nivel de pendiente. Creo que es muy difícil encontrar una solución con obras de infraestructura”.

Con un mensaje racional, aunque un tanto apocalíptico, el funcionario concluyó: “Debemos entender que, si el cambio climático llegó para quedarse, tendremos que encontrar una manera de relacionarnos con lo que el medio nos propone. Tendremos que adaptarnos a esta cuestión, por un lado con obras, pero también con otras conductas que colaboren con esta situación, como es el caso de los sistemas productivos agrarios. Me parece que tenemos que replantear algunas cuestiones y entender que la única manera de relacionarnos con el medio y que las explotaciones sean viables, será a través de otros esquemas productivos”.

 

 

 

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