Empleada comunal denunció por abuso sexual al presidente comunal de Christophersen

Silvina Otamendi trabajó en la Comuna de Christophersen como secretaria privada de Salvador Soraide durante 10 años. Ingresó cuando el actual mandatario asumió su primera gestión. “A los años pocos años, el comienza a insinuarme con palabra obscenas, yo lo dejaba pasar y seguía con mi trabajo”, explica, y agrega que esa situación llegó a un límite el 9 de septiembre, cuando sufrió un acoso sexual por parte del presidente comunal lo que la llevó a realizar una presentación en la Fiscalía de Rufino.

Pero esa no había sido la primera vez que Soraide había ejercido algún tipo de violencia contra ella. “Todas las mañanas trataba de abusar. A veces lo lograba, otras no”, dice Otamendi y manifiesta que ese día su jefe se propasó de tal forma que ella decidió tomar medidas para evitar consecuencias mayores.

“Jamás en mi vida había estado en una comisión ni en política”, apunta Otamendi, quien tiene una hija de 20 años que estudia en Venado Tuerto. Fue por miedo a quedarse sin recursos para poder pagarle los estudios a su hija que ella aguanto las violencias que sufría sistemáticamente en la Comuna.

Cuando realizó la exposición, en la policía le recomendaron tomarle una denuncia, pero ella no quiso por temor a lo que podía pasarle, ya que las veces que se plantó ante Soraide e intentó defenderse, diciéndole que lo iba a denunciar, Soraide la amenazaba con despedirla. “Si yo salía de ahí, no me iba a alcanzar para pagarle los estudios a mi hija. Es un pueblo chico y no consigo otra cosa, no me quedaba otra que seguir aguantando”, indica.

El 9 de septiembre, Soraide la llamó a la oficina alrededor de las 7:30 porque había ocurrido un robo el día anterior y le solicitó ver las cámaras. Silvina se sentó de espaldas a él, que estaba sentado por detrás en la punta de la mesa. En un momento ella le estaba explicando y él la ataca desde atrás, le tuerce el cuello, intenta besarla y ella logró taparse la cara con el pañuelo. Él la manoseó y ella, sin poder defenderse, entró en shock. Fue entonces que él desistió. Silvina se quedó inmovilizada y solo pudo reaccionar cuando el presidente comunal le gritó que se fuera. “No podía reaccionar por la manera en la que me había manoseado, así que me fui a mi oficina y ahí dije basta”, afirma.

Previo a ese episodio, como ella manejaba todos sus asuntos, Soraide había aprovechado la cercanía para intentar manosearla en repetidas ocasiones. “Siempre trataba de manosearme y si no podía, me amenazaba, me decía ‘hija de puta, no te dejaste tocar’, maltratándome mal, en la semana, tres días al menos lograba manosearme”, dice Silvina, y aclara que los acosos comenzaron cuando él cambió de oficina. “Se fue a unas oficinas más atrás, y se sentía más libre porque nadie lo veía. Antes era verbal y yo las dejaba pasar, pero en ese momento fue insoportable”, aclara.

Actualmente, Silvina está con licencia psiquiátrica porque hace 17 meses cayó en un estado depresivo a raíz de estas circunstancias. Estuvo trabajando en otra zona de la oficina durante dos meses. Cuando volvió a su viejo sitio, comenzó con dolores de cabeza y dejó de comer. Tras los estudios, le diagnosticaron un estado depresivo y la medicaron. “Todavía sigo con un grado de ansiedad que por ahí puede volver a generar la depresión”, explica.

Ella no pudo comentarlo con nadie del partido. “No sabía a quién acudir, cuando te pasa algo así, no sabes que hacer”, afirma, y pide que “la justicia haga lo que tenga que hacer, porque yo dije la verdad, no agregué de más ni de menos, fue simplemente la verdad”. Finalmente, pudo hablar y sacar a la luz el calvario que padeció durante un largo tiempo. Actualmente la denuncia se presentó en el Ministerio Público de la Acusación de Rufino y el fiscal que entiende la causa es Mauricio Clavero, quien ya notificó al denunciado y avanza en la investigación.

28.10.2019
4:29 Hs

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