Después del temporal del 2 de diciembre: Lo que el viento nos dejó

(Venado Tuerto) Pasó la tormenta, y en tan sólo cinco minutos desnudó las debilidades de la ciudad, nos mostró crudamente que hay un amplio porcentaje de venadenses que vive en la precariedad. Una realidad muy palpable antes del viento, que igualmente no queríamos terminar de reconocer: la “Esmeralda del Sur” está literalmente atada con alambres, vulnerable.
La brecha que existe en la calidad de vida entre los habitantes de los barrios y el radio céntrico es cada vez más evidente, esa es la primera lección que nos debe dejar la tormenta. Una pequeña muestra de ello fue lo que ocurrió con el servicio eléctrico la misma noche luego del temporal: mientras en los bares del centro la gente sentada en la vereda elegía lo que iba a cenar, todos los barrios de la ciudad eran una boca de lobo.
Tan desacostumbrados a los azotes de la naturaleza, esta pequeña muestra que tuvimos el lunes nos recordó que hay un vecino con el que podemos charlar, comunicarnos, compartir. Eso sí, hasta que vuelva la luz. Igual es bueno ver esto como un dato positivo, todavía somos capaces de relacionarnos frente a frente con el otro, tratar de comprender y que nos comprendan. Del mismo modo podemos rescatar como un dato positivo la solidaridad genuina que surgió para estar con los más perjudicados. Y como tercer dato positivo, y nada menor, rescatar la tranquilidad con la que transcurrimos las horas posteriores a la tormenta, más aún a la noche cuando todo (menos el centro) estaba en la oscuridad. Mal que les pese a los agoreros de la inseguridad no pasó nada que haya que lamentar.
También está la solidaridad que mostraron quienes ocupan algún cargo, sea del gobierno municipal o provincial. Hay que decir que estuvieron a la altura de las circunstancias, aunque no hicieron nada diferente a lo que debe hacer un funcionario público, para eso están. Por momentos jugando una especie de “campeonato de la solidaridad”, pero bueno, tampoco podemos pretender que no exista competencia política cuando surgen este tipo de hechos, o sí.
No se ve el mismo compromiso de la dirigencia al momento de aportar soluciones a las tragedias cotidianas que debe afrontar el “ciudadano de a pie”, no se ve el mismo compromiso para comenzar a cambiar la realidad cada vez más palpable de una ciudad con profundas desigualdades. Allí vuelven a desaparecer, o a ser menos efectivos en su trabajo, o simplemente a no tener la capacidad pese a la intención. Allí volvemos a estar solos, y en ese momento es bueno recordar que tenemos un vecino con quien comunicarnos, entendernos, y de alguna manera poner de manifiesto qué ciudad queremos.

Martín González – SumáVenado Colectivo Independiente

06.12.2013
12:34 Hs

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