Cuatro venadenses realizaron una travesía por las nacientes del río Salado bonaerense

(Pueblo Regional) Un grupo de cuatro venadenses, profesionales en distintas disciplinas, realizó esta semana una travesía recorriendo 90 kilómetros de las nacientes del río Salado de Buenos Aires en kayak.

La aventura comenzó el pasado lunes 10 de febrero en Teodelina y concluyó el miércoles 12 en Junín. Los aventureros fueron Claudio Acuña (diseñador gráfico), Francisco Paris (veterinario y concejal), Mario Soldini (ex funcionario provincial) y Fernando Cuello (profesor de Biología e investigador).

EL antecedente de esta experiencia fue una expedición realizada en 2009, que tuvo como objetivo unir Venado Tuerto con la Bahía de Samborombón, pero la sequía y la falta de agua en lagunas y arroyos obligaron a desistir. En aquel entonces la travesía fue emprendida por David Malpassi, Franco Chiarotto y Fernando Cuello.

En esta oportunidad los cuatro expedicionarios decidieron recorrer en kayak desde Teodelina hasta Junín, por el río Salado, tramo en el que no tiene un curso definido y está atravesado por lagunas y bañados.

“A pesar de estar atravesando plena región productiva del país, este recorrido nos obligó a llevar todo lo necesario para los días de viaje, pues siempre estuvimos a kilómetros de cualquier centro poblado que nos permitiera aprovisionarnos de agua potable, leña y pertrechos básicos”, contaron los aventureros.

Reconocieron, por otra parte que “los intentos de hacer esta travesía hasta Junín han sido escasos, no se encuentran registros conocidos de este recorrido, por ello, una de las finalidades del viaje es mapear e identificar las características de la ruta, para compartir posteriormente con otros interesados en este tipo de excursiones”.

Estos días de excursión dejan como saldo recuerdos para la anécdota, como “una laguna poco profunda y pantanosa que se puede convertir en una pesadilla obligándonos a caminar varios kilómetros hundiéndonos en el barro… eventualmente encontrarnos con nubes de mosquitos que pueden ser una pesadilla… o al llegar el atardecer no encontrar lugares secos para armar nuestras carpas… Y también el disfrutar de una actividad deportiva, al aire libre, deleitándonos con lo que la naturaleza nos ofrece”.

En su bitácora de viaje, los aventureros relatan sobre los últimos minutos del viaje: “Así habían transcurrido 2 días y 7 horas desde la salida hasta arribar a nuestro destino. Habíamos recorrido 78 km, remando en total más de 20 horas. Estamos exhaustos, cansados y agarrotados, con dolores en cada músculo del cuerpo. Nos da risa lo difícil que nos resulta poder levantar los brazos en alto y el dorso de las manos completamente tostados y las primeras y segundas falanges de los dedos blancos”.

De todas formas, Acuña, Paris, Soldini y Cuello ya comenzaron a programar su próxima aventura: “El año que viene volveremos a Junín, y ahí sí, enfilaremos hasta el Río de la Plata para finalizar esta discontinuada travesía”.

 

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