Colaboración y niños emprendedores: el peligro de naturalizar el trabajo infantil

En esta época de pandemia y aislamiento, existen varias aristas que surgen y se ponen sobre el tapete como situaciones solidarias y destacables, pero a su vez, también resaltan otras que pueden generar graves antecedentes con consecuencias totalmente indeseadas y que pueden desembocar en la naturalización de cuestiones repudiables, como el trabajo infantil.

Si bien no todas las tareas que realizan los niños son consideradas trabajo infantil o esclavitud, resulta muy importante aclarar cuando se resaltan historias de niños que colaboran de alguna manera en trabajos de adultos, el acompañamiento que deben tener y los cuidados, porque las legislaciones sobre el tema publicadas por los organismos de Derechos Humanos son claros sobre esto, y las tareas que realizan los niños no deben afectar su infancia, su educación ni su recreación.

En los últimos días, la artista plástica venadense, Maggie Verón, dio a conocer la historia de Coti, una niña de Murphy que con solo nueve años encaró su propio emprendimiento. En su posteo, la artista aclara que Coti desde muy chica acompaña en los quehaceres a su mamá quien es Ingeniera en Alimentos y esta cuarentena potenció sus dones como cocinera, al punto que hoy ya tiene su propio emprendimiento «La pastelería de Coti». Ella es un ejemplo a seguir, con el apoyo de su familia y esfuerzo personal está haciendo realidad su propia historia de vida, con chicos así una sociedad se enriquece y promueve un desarrollo auténtico puede leerse en el posteo.

También el intendente de nuestra ciudad, Leonel Chiarella, el 29 de mayo pasado realizó una publicación en su cuenta de Facebook “Hoy quiero contarles esta historia! Juan tiene 12 años y desde el 2018 ayuda a su abuela en el comedor «El Ángel Azul». Él forma parte de #VenadoAyuda y cada sábado se levanta con el entusiasmo de colaborar!”, reza el posteo del intendente de Venado Tuerto.

Cabe resaltar que no es contraproducente ni malo que un niño colabore, cuando él lo desee, pero si es peligroso naturalizar el trabajo infantil, porque bajo ese lema de solidaridad y colaboración abrimos puertas peligrosas, como naturalizar que un niño trabaje, y tras ese velo se pueden esconder otras formas más nocivas de “colaboración”, como la explotación y suspender el normal desarrollo de un niño que, a esas edades, sus preocupaciones debieran ser la escuela y los juegos.

No todo trabajo infantil es pernicioso, pero…

No todo trabajo infantil es pernicioso; determinadas actividades productivas realizadas en edades infantiles pueden ser consideradas formadoras: tareas domésticas o de contribución a la economía familiar, el autosustento o el aprendizaje de oficios. Esto es válido tanto en sociedades tradicionales, como en las sociedades modernas. El trabajo infantil puede ser calificado como formativo siempre que no afecte el ejercicio de derechos como la educación, salud y recreación.

Según datos de Unicef, millones de niñas en el mundo trabajan como sirvientas domésticas y asistentas sin salario en el hogar y son especialmente vulnerables a la explotación y el maltrato. Millones de otros niños y niñas trabajan bajo circunstancias terribles. Pueden ser víctimas de la trata (1,2 millones), víctimas de la servidumbre por deuda u otras formas de esclavitud (5,7 millones), víctimas de la prostitución y/o la pornografía (1,8 millones) o reclutados como niños soldados en los conflictos armados (300.000).

Unicef no se opone a que los niños y niñas trabajen. La participación de los niños, las niñas y los adolescentes en un trabajo –una actividad económica– que no afecte de manera negativa su salud y su desarrollo ni interfiera con su educación, es a menudo positiva. La Convención No.138 de la OIT permite cualquier tipo de trabajo ligero (que no interfiera con la educación) a partir de los 12 años.

El trabajo infantil es un concepto más limitado que se refiere a los niños que trabajan en contravención de las normas de la OIT que aparecen en las Convenciones 138 y 182. Esto incluye a todos los niños menores de 12 años que trabajan en cualquier actividad económica, así como a los que tienen de 12 a 14 años y trabajan en un trabajo más que ligero, y a los niños y las niñas sometidos a las peores formas de trabajo infantil.

24.07.2020
4:36 Hs

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