Aníbal y Yeca, una historia de amor y aventura

(Pueblo Regional) En este 14 de febrero, Día de los Enamorados, Aníbal y Yeca Pansera protagonizan la historia de amor del día. Están instalados en la esquina de Alvear y San Martín, plena zona bancaria. Aníbal barbudo, con sombrerito y pura sonrisas. Yeca descansa, recostada en el canasto de la bicicleta. Desde hace cuatro años recorren las rutas latinoamericanas en bicicleta. Tan simple y fuera de esquema como eso. Una bicicleta, un perro y un hombre.

“Estoy viajando con mi perro hace cuatro años, desde que lo encontré en Perú y de ahí que no paramos. Apenas la conocí la llevé a Cartagena, para que viera el Caribe y de ahí empezamos a bajar en nuestra primera bicicleta”, cuenta el aventurero mientras Yeca duerme.

Aníbal describió que ya recorrieron cinco países bajando por la costa del Pacífico y ahora están viajando hacia Buenos Aires para hacer la costa del Atlántico.

Igual la historia comenzó hace seis años, cuando Aníbal decidió abrirse al mundo con su mochila al hombro y así llegó a Colombia. Al bajar se cruzó con Yeca.

A la hora de explicar por qué decidió salir a recorrer las rutas, la respuesta fue contundente: “No me daban los tiempos para disfrutar. Me fui de vacaciones, quería recorrer desde Tucumán hasta Jujuy y llegué hasta Salta nada más. Lo llamé a mi jefe y le dije, fue un placer, ahora tengo plata pero no tengo tiempo, así que renuncio. Y ahí me fui a Purmamarca donde conocí a unos chicos que se iban al Caribe y me fui con ellos y no volví más a trabajar”.

Aníbal es licenciado en administración de empresas y técnico informático y durante diez años trabajó en Buenos Aires para la firma Microsoft, “pero uno a veces se cansa, por más que tengas un trabajo bueno te agotas y queres salir a recorrer y ya hace seis años que empecé y no paré más. Es imposible parar”.

Ya llevan recorridos con Yeca Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, y trece provincias argentinas.

Sobre cómo hace para subsistir, con una sonrisa pícara comenta: “Somos como Greenpeace, no nos esponsorean las empresas, nos esponsorean las personas”.

Sobre su compañera de aventuras Aníbal cuenta: “Ella es lo más gratificante que me pasó porque me hace estar todo el día contento, todo el día feliz y jugando. No tengo palabras para describir la relación que tengo con Yeca”.

Con la filosofía que solo da el camino, Aníbal remata: “El que no sabe qué hacer que se anime a viajar, no se va a arrepentir nunca. Es un sueño que todos tenemos y los sueños hay que cumplirlos”.