Abigail festejó año nuevo en la calle y con su familia

Abigail, la nena que padece de cáncer óseo y se hizo viral en noviembre cuando volvía de un control oncológico en Tucumán y se dirigía a su casa de Las Termas de Río Hondo, Santiago del Estero, pudo festejar año nuevo en la calle y con su familia.

El papá de la nena que lleva cinco de sus 12 años luchando contra un cáncer óseo habían sido retenidos  por un retén policial en Yutu Yacu, en el límite entre Tucumán y Santiago y no los dejaron pasar porque no tenían la autorización. Poco importó la enorme herida en una de las piernas de la nena.

Desesperado, su padre Diego la alzó, se bajó del auto en que se trasladaban y se lanzó a caminar por la ruta nacional número 9. Cruzó el límite provincial con su hija en brazos.

«Agradezco a Dios y a toda la gente que está pidiendo por mi hija; es un milagro lo que está pasando y ojalá mi hija se siga recuperando», le dijo ahora Diego Jiménez a Clarín.

En la última noche de 2020 hubo festejo en el barrio San Martín de Las Termas. La familia de Abigail, sus padres Diego y Carmen, tíos, primos y vecinos festejaron la llegada del Año Nuevo brindando en la calle, como lo hicieron en Navidad.

«Estamos felices; pasamos en familia, la estamos cuidando mucho», dijo Rosa Jiménez, la tía que pasó allí el Año Nuevo. «Somos una familia numerosa, pero igual compartimos junto a los vecinos, que tanto nos han ayudado en estos tiempos», agregó.

Luego del incidente policial, el gobierno santiagueño accedió al pedido de los padres y trasladó a la niña en avión sanitario, con todos los gastos pagos, a una consulta en el Hospital Austral, ubicado en la localidad bonaerense de Pilar. Fue a fines de noviembre y allí le ratificaron el diagnóstico que le dieron en Tucumán, además de aplicarle un tratamiento paliativo.

La niña actualmente está atendida en su domicilio por médicos y enfermeros del sistema de salud santiagueño.

Para la familia, «ya es un milagro» lo de la niña. «Sale con nosotros, gracias a Dios cada día está mejor, hasta le gusta pasear, comparte la mesa, se sienta, cuando antes no lo hacía. Es algo que ella ha superado, porque estaba con miedo», cuenta, feliz, su tía Rosa.

«Es único y mágico lo de la gente, que está pidiendo con devoción por la salud de Abigail», dice Diego, su papá y ruega, una vez más, que «sigan con las cadenas de oración». El dice que el milagro se está dando.

 

 

Fuente: Rosario3

 

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