A los 80 años vendió todo, y ahora recorre Latinoamérica en motorhome

Sara se dedica ahora a lo que más le gusta en la vida, manejar. Cuando un amigo le dijo que sólo le faltaba recorrer el mundo en casa rodante, no lo dudó.

La ruta inmensa y tranquila, el paisaje que siempre cambia y el sonido del motor de fondo, a veces algún amigo dando charla y compañía. Así es la rutina de Sara Vallejos, en el que hace tres años es su hogar.

Se ríe, dice que nunca se había subido a una casa rodante, “yo manejaba un corsa, un auto chiquito”. Cuenta que a sus 80, un amigo le dijo que lo único que le faltaba hacer era recorrer en casa rodante, y la frase le quedó picando.

Le pareció que podía ser interesante, lo intentó, y le encantó. Comenta que 10 minutos después de subirse al vehículo, ya lo manejaba a la perfección.

La argentina viajó tres años sin parar en su nueva casa motorizada, recorrió la Amazonia, Brasil, Perú, Chile, Uruguay y la mayor parte de Argentina.

Cosa de familia

Si bien ella es la primera de su familia en tener un proyecto de viaje así, el gusto por los motores le viene de su papá. Cuenta que él fue quien le enseñó a manejar, a los dieciocho, pero además a entender lo que pasa dentro de un auto. Así, de chica empezó a interesarse por la mecánica.

Eso le sirvió para solucionar los inconvenientes normales de un viaje tan largo. Además, dice, tiene mecánicos amigos a los que les consulta por teléfono. Cuando la casa rodante se le averió, en Perú, rápidamente gestionó que le lleven repuestos, y por ese día, siguió en moto taxi hasta a los Valles Sagrados, donde se dirigía.

Lo de Sara

Así se llama su nueva casa, que lleva el nombre grabado al frente, arriba del vidrio. Esté donde esté, no le faltan visitas, el vehículo es para cuatro personas, pero con el tiempo “me dí cuenta de que la convivencia 24 horas, de tantas personas, en un espacio chico es complicada”, se ríe. “Uno es poco, dos está bien, tres puede ser, cuatro es una multitud”.

Ahora en cuarentena ya está pensando dónde ir próximamente, cuando se pueda viajar. Además está editando un libro con sus historias de ruta, Ochenta años no son nada. Lo importante, dice, es siempre tener proyectos, «yo siempre estoy con varios», cierra.

Fuente: Voy de viaje


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