La historia del nene que fue quitado de su familia: “Lo que hicimos fue secarle las lágrimas y hacerle comprender que tenía derecho a ser feliz”

PUEBLO Regional – Durante dos años Sergio Gigliotti y su esposa Cristina Morla tuvieron bajo guarda a Kiki, un nenito de un año que había sido retirado del cuidado de su madre porque, según adujo la Subsecretaría de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia, ponía en riesgo su integridad física. El plazo que establece el programa Familia Solidaria, del cual formaban parte, es de seis meses. En ese periodo, el Estado debe resolver la situación del niño. Sin embargo, el tiempo pasó y Kiki pasó a formar parte de su familia. El caso santafecino tomó trascendencia pública y hasta hubo pedidos por parte de personajes del mundo televisivo hacia el gobernador Miguel Lifschitz para que intervenga.

“Nosotros no lo hacemos una cuestión personal, no nos compete cuestionar a nadie. Yo cuestiono este desprendimiento que produjo el Estado, fundamentalmente porque era evitable”, dice Sergio, y explica que en el programa se estipula que las familias que cuidan a un niño dentro del programa no pueden figurar en el registro para adoptar. Junto a su mujer, tienen cuatro hijos y, afirma, no tenían necesidad de adoptar. “Pero, cómo haces para decirle a un nene que no querés ser el papá o la mamá cuando él te eligió. El primero en fallar fue el Estado. Si hubiera cumplido, nosotros quizás tendríamos a otros chiquito y la situación se hubiera resuelto, Kiki tendría su familia”, dice.

“Kiki no será revinculado con su familia sanguínea. Será adoptado por una familia o reinstitucionalizado. Nosotros no produjimos este vínculo, tratamos de contenerlo por esos seis meses. Fue el Estado el que no cumplió, y es fácil demostrar que no lo hizo porque no tuvo interés en cumplir”, agrega.

El organismo estatal manifiesta que lo quiere revincular con un hermanito que vive en San Carlos. Pero Kiki no está con esa familia. “Nosotros tomamos la obligación de vincularlo con todos los hermanos. Cuando decidimos adoptarlo, no conocíamos que había un bebé de ocho meses. Nosotros reconocemos el derecho de Kiki a conocer a su hermano de sangre. Pero nos dejaron participar de una sola vinculación hasta que decidieron quitarlo de nuestro seno”, señala Sergio.

En octubre presentaron un pedido de guarda preadoptiva. No hay dos pedidos de guarda, sumando al hermanito, porque no le dieron los tiempos. “Nos dijeron que no tenían tiempo, que era imposible respaldar las razones para presentarlo”, apunta, y cuenta que ya juntaron 73 mil firmas en Change.org, y llevan juntadas más de mil firmas en papel. “Kiki es nuestro hijo, lo decimos así porque él nos adoptó”, sintetiza.

Cristina fue la que tomó la decisión de ingresar al programa Familia Solidaria. Antes de Kiki, tuvo en guarda a un bebito, que regresó al seno de la familia paterna. Kiki, al año, fue retirado de al lado de su mamá, porque ella, de acuerdo a lo que informaron las asistentes, ponía en riesgo la integridad física. Es institucionalizado durante alrededor de un mes. En ese periodo, lloraba todas las noches. Hasta que toma contacto con Cristina. Ahí Kiki recompone su vida. “Lo que hicimos fue secarle las lágrimas y hacerle comprender que tenía derecho a ser feliz”, comenta Sergio.

La intención era contener durante seis meses al chico, y prepararlo para cuando el Estado logre conseguir su familia definitiva. De acuerdo a la reforma del Código Civil, se tiene que resolver en seis meses. El Estado tiene la obligación. Pero en este caso estuvo ausente, no cumplió. Y durante dos años, Kiki convivió con ellos. Sergio asegura que preguntaban sobre el estado del expediente y siempre recibieron evasivas. “¿Cómo haces para no vincularte sentimentalmente con un chico de tres años, que está con nosotros desde que tiene uno? ¿Cómo no va a ver en nosotros una familia?”, finaliza.

29.01.2018
3:18 Hs

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